viernes, 29 de enero de 2021

EL AGUA QUE DA VIDA

 



“…Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; / mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” (San Juan 4:13,14)

© Pastor Iván Tapia

 

U
oasis es un paraje en el desierto, pero también un oasis es un paraje donde se encuentra agua. Cuenta la Biblia que, estando Jesús sentado descansando junto al pozo de Jacob, vino una mujer samaritana a sacar agua. Extrañamente Jesús le pidió de beber. Digo que esto era raro por dos motivos. Primero, que un hombre se dirigiera a una mujer y segundo, que un judío le hablara a alguien de Samaria, ya que entre ambos pueblos no se trataban. Judá consideraba a Samaria impura y hereje.  

Los discípulos de Jesús no se encontraban allí, pues habían ido a la ciudad a comprar de comer. San Juan relata esto probablemente porque después la mujer o el Señor contaron lo sucedido en detalle. La misma mujer se sorprendió de la pregunta: “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana?” entonces el Maestro inicia un diálogo muy especial, en que Él habla en forma velada de asuntos espirituales y ella lo entiende en forma concreta y literal, como muchas veces solemos hacerlo los cristianos. Necesitamos abrir nuestros sentidos internos para comprender el lenguaje de Dios.  

Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.” La respuesta de ella fue la lógica en el plano material: “Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Lo que se ha traducido como “agua viva” es un manantial, pero es indudable que ambos están hablando de cosas diferentes.  

Me impresiona la respuesta de Jesús, pues encierra la clave para la salvación de toda persona, sin importar su nacionalidad o creencia religiosa: “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.” Parece que ella seguía sin entender, pues le dice: “Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla.” Sin embargo es la petición que cada ser humano guarda en su interior para con Dios: Dame de tu agua, para que nunca más mi alma tenga sed.


¿Qué tipo de agua ofrece Jesús a los seres humanos?
 
1.      Jesús no ofrece un agua material.
“13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed;” 

El agua natural sacia la sed, pero ésta vuelve a aparecer luego de unas horas. Es como otros alimentos; no basta comer una vez en la vida, se necesita hacerlo permanentemente, cada cierta hora. Lo mismo pasa con el sueño, la respiración y todas las funciones biológicas. Requieren una satisfacción constante. Así hizo Dios nuestro organismo, en una interrelación con otros elementos, sea aire, agua o comida, lo que determina una dependencia de ellos. Los seres humanos dependemos del agua, la luz, la comida, etc. Para poder vivir. “Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed” dijo sabiamente Jesús, porque este líquido fundamental para la vida sobre la Tierra debe circular permanentemente por dentro de nosotros.  

Cuando Jesús dice de esta agua está significando que esta no es la única agua existente. Indudablemente el agua da vida ¿Habrá otra agua que también dé vida? ¿Cómo será esa agua? ¿Servirá para saciar la misma sed o habrá otro tipo de sed?  

El Maestro señala que quien toma del agua del pozo volverá a tener sed. ¿Significa esto que hay un agua con un efecto distinto, que sacia la sed definitivamente y para siempre? Pero ¿será para el mismo tipo de sed? Creo que la respuesta podemos encontrarla en el próximo versículo. 

2.      Jesús ofrece un agua espiritual.
“14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás;” 

Jesús, el Maestro de Nazaret, el Hijo de Dios, el Verbo encarnado de Dios, tiene un agua muy especial que sacia por completo la sed del hombre. Cuando uno bebe de esa agua que Él da, ya no vuelve a tener sed. No se trata de alguna bebida material que sacie la sed de líquidos, pues ya sabemos que no existe en esta tierra ningún líquido que quite la sed para siempre. Es necesario aclarar que Jesús está hablando de otra sed, también presente en el ser humano, la sed espiritual. Hay una sed física y también una sed del alma. 

Una de los signos en que se manifiesta la sed física es la sequedad en la lengua y el paladar. El organismo humano necesita del agua, elemento vital, para hacer funcionar. La ciencia nos señala diversas funciones que cumple el agua en nuestro organismo: 

  • El agua compone la mayoría de las células de nuestro cuerpo.
  • El agua es la parte más grande de nuestros sistemas sanguíneo y linfático, transportando alimento y oxígeno a las células y desechando intrusos y desperdicios.
  • El agua limpia nuestros riñones de substancias tóxicas.
  • El agua balancea nuestros electrolitos, que nos ayudan a controlar la presión sanguínea.
  • El agua humedece nuestros ojos, boca y pasajes nasales.
  • El agua mantiene al cuerpo fresco cuando hace calor y aislado cuando hace frío.
  • El agua actúa como un amortiguador para los órganos del cuerpo.
  • El agua provee de los minerales que nuestro cuerpo necesita tales como manganeso, magnesio, cobalto y cobre.
Así como el cuerpo físico requiere de ella para conservarse vivo, también el ser interior del hombre necesita ser regado y alimentado con un “agua” espiritual para poder vivir. De lo contrario se seca, se desnutre, se enferma y muere. ¿No están muchos muertos espiritualmente?  Como dice el Apóstol “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efesios 2:5) y “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, Y levántate de los muertos, Y te alumbrará Cristo.” (Efesios 5:14) 

¿Cuáles son los signos de la sed espiritual?

1)      Clamor del alma: “1 Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía.” (Salmo 42:1)

2)      Necesidad de estar con Dios: “2 Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” (Salmo 42:2)

3)      Abatimiento y confusión interior: “5 ¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí?” (Salmo 42:5)

4)      Sensación de vacío interior: “7 Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas; Todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí.” (Salmo 42:7) El abismo de nuestro vacío y soledad interior llama al abismo insondable del amor de Dios. 

Jesús nos dice “mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” ¿En qué consiste esa agua que Él puede darnos a beber? Lo podemos descubrir en la segunda parte de este verso. 

3.      Jesús ofrece el agua de la vida eterna.
“…sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”  

Para comprender e interpretar correctamente este texto, es preciso leer el siguiente pasaje de San Juan, en que él mismo explica las palabras del Maestro:  

“37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. / 38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.” (San Juan 7:37-39) 

El agua, en el Evangelio de San Juan, representa principalmente al Espíritu Santo. 

1)      “sino que el agua que yo le daré” Esta agua es un elemento vital que da Jesucristo. Él nos otorga Su Espíritu, el cual produce a nivel espiritual similares efectos al del agua natural: a) riega, b) da vida, c) sacia la sed, d) refresca el alma, e) limpia, f) alimenta. 

2)      “será en él una fuente de agua” El agua que da el Señor no es un agua estancada sino que un manantial, agua viva que brota de dentro del ser. Recibir el Espíritu Santo, o sea ser bautizados en Él, es tener a Dios en nosotros, la misma Fuente de la vida, como dice Jesús: “…El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (San Juan 14:23) 

3)      “que salte para vida eterna.” El agua divina salta eternamente en nuestro interior. Ese Espíritu que Dios pone dentro de nosotros es el que contiene la vida eterna, la vida sobrenatural. La vida del cuerpo es “bio”, vida biológica; la del espíritu es “zoe” 

En el Oasis, que es Jesús, hallamos el agua de vida, como Él lo señaló a la mujer junto al pozo. Jesús ofrece a cada ser humano en esta Tierra, el agua de la vida eterna, que es el Espíritu Santo. Como Padre, Dios es generoso. Dice el Evangelio “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (San Lucas 11:13) Todos requerimos del Espíritu para alcanzar la vida eterna con Dios. De modo que busquemos con dedicación y perseverancia esa “agua que salta para vida eterna” 


CONCLUSIÓN.
El agua que ofrece Jesús a los seres humanos: 

1)      No es un agua material. Ésta sacia la sed, pero luego de unas horas la persona está de nuevo sedienta. Jesús habla de otra agua, cuya característica es quitar la sed para eternidad. 

2)      Es un agua espiritual. Él está hablando de otra sed, también presente en el ser humano, la sed espiritual. Hay una sed física y también una sed del alma. La ciencia señala numerosas utilidades que cumple el agua en nuestro organismo y así como el cuerpo físico requiere de agua para conservarse vivo, también el ser interior del hombre necesita ser regado y alimentado con un “agua” espiritual para poder vivir. De lo contrario se seca, se desnutre, se enferma y muere. Hay varios signos de sed espiritual: a) Clamor del alma; b) Necesidad de estar con Dios; c) Abatimiento y confusión interior; d) Sensación de vacío interior. 

3)      Es el Espíritu Santo. El agua representa al Espíritu Santo. Jesús nos otorga Su Espíritu que: a) riega, b) da vida, c) sacia la sed, d) refresca el alma, e) limpia, f) alimenta. Ser bautizados en el Espíritu Santo es tener la misma Fuente de la vida en nosotros. Ese Espíritu contiene la vida eterna y sobrenatural del espíritu. 


PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Cuándo comenzó usted a ser consciente de tener sed de Dios?
2)      ¿Ha sufrido carencias prolongadas de agua física en su vida?
3)      ¿Por qué Jesús utilizó el símil del agua para referirse a la necesidad espiritual de las personas?
4)      ¿En  qué consiste el agua que Dios tiene para saciar nuestra sed?
5)      ¿Cuál carencia es mayor actualmente en la Tierra, la sed física o la sed del alma?
6)      ¿Qué podemos hacer en el aspecto social por las personas que no tienen agua?
7)      ¿En qué consiste la muerte espiritual? 
8)      ¿Cuál de los signos de sed espiritual puede usted detectar en la gente actual?
1)      ¿Cree usted poseer el Espíritu Santo? ¿En qué basa su respuesta?


 


 

jueves, 14 de noviembre de 2019

TESTIMONIO DEL PASTOR IVÁN TAPIA.


Pastor Iván Tapia y su esposa, Maestra Elena Montaner.


Conocí al Señor Jesucristo el año 1975 a través de mi primo Pedro Tapia y de un joven predicador, que en ese entonces estudiaba en el Instituto Teológico Bautista de Santiago de Chile, Josué Muñoz, quien hoy pastorea una congregación en Estados Unidos. Recuerdo que el hermano ministró con gran unción acerca de la tentación de Cristo en el desierto después de su ayuno de 40 días y de la respuesta que da nuestro Maestro cuando Satanás lo insta a convertir las piedras en pan. Yo estaba terminando mis estudios en la Universidad de Chile para Especialista en Educación de Ciegos, carrera por la cual sentía una gran vocación, pero había en mi alma tal vacío y hambre de la Verdad, que el comentario de Mateo 4:4 me impactó profundamente. "No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios" fue la llave que abrió la puerta de mi corazón a la fe cristiana y a Aquél único Pan de Vida que puede saciar toda necesidad.

Mi conversión, en el sencillo templo de la Iglesia de la Alianza Cristiana y Misionera de Santiago, fue total y desde esa noche he procurado servir al Señor utilizando todos los dones y talentos que Él, en su misericordia, ha puesto en mis manos. Evidentemente Él me ha tratado por medio de distintas circunstancias; como todos he cometido errores, he caído a veces, pero siempre me he vuelto a levantar con el impulso del Espíritu Santo. Entiendo que Cristo desea configurarse en cada cristiano, como tan bien lo señala el apóstol en Romanos 8:28,29 "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos".

El Señor me ha hecho conocer distintas comunidades cristianas, entre las cuales destacan la Iglesia Cristiana Pentecostal de Valparaíso, donde aprendí a llevar una vida devocional y relacionarme espiritualmente con el Amado a través de la oración, la alabanza, el ayuno y la meditación de su Palabra. Luego, en el Movimiento de Renovación de la Iglesia, fundado por el Doctor Juan Carlos Ortiz, aprendí a ser un discípulo de Jesucristo, viviendo diariamente y en forma práctica el Evangelio del Reino. Participé en una de las comunidades del Pastor Néstor Soto y mi maestro en el discipulado fue el hermano David Soto Godoy. A través de los años fui formado como líder y en 1992 ordenado pastor, liderando durante tres años la comunidad de la V Región.

En 1986 fundé la Corporación Resplandor, una comunidad de samaritanos al servicio de las personas ciegas. En dicha obra recibimos el apoyo de diversas entidades, como la Iglesia Evangélica Luterana de Chile, The Lutherans Braille Workers y la Organización Nacional de Ciegos Españoles, entre otras. A través de esa obra se formaron numerosos hermanos que brindan su apostolado en las instituciones de ciegos de la V Región de Chile.

Paralelamente, a nivel profesional, he trabajado en distintas escuelas de ciegos del país, dependientes del Ministerio de Educación, ocupando tanto cargos de profesor como técnico-administrativo. También serví en el Instituto Nacional de Capacitación Profesional, en la Universidad de Tarapacá, en el Centro de Diagnóstico de Viña del Mar y en la Universidad de Valparaíso. Además he sido docente en el Instituto Profesional Helen Keller y en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Por otro lado desarrollo actividades artísticas y culturales tales como: exposiciones de mis pintura, recitales poéticos, participación en el Grupo Literario La Mano y docencia en talleres de pintura y poesía.

En 1997 el Señor me llevó a fundar el Ministerio El Buen Samaritano, obra interdenominacional e internacional, cuyo propósito era entregar a la Iglesia y la sociedad la visión de una fe que obra en misericordia; capacitar "samaritanos" (voluntarios cristianos) y plantar mesones (grupos de samaritanos) en las iglesias de todo el mundo, para el servicio y la evangelización de las personas discapacitadas. El énfasis del M.B.S. es la formación y capacitación de samaritanos.

El año 2006 el Señor trajo una nueva inspiración a mi vida, la de plantar una iglesia cuyo propósito fuese dar a conocer a la sociedad la Persona del Señor Jesucristo; anunciar el Evangelio del Reino de Dios y formar discípulos cristianos capaces de desarrollar virtudes, hacer buenas obras y multiplicarse en nuevos discípulos. Así nace la Iglesia Cristiana Discípulos de Jesucristo. El énfasis de la I.C.D.J. es la formación de discípulos y capacitación de líderes para la iglesia del siglo XXI.

Sólo me resta decir que mi vida transcurre feliz junto a mi amada esposa, Elena Montaner Sepúlveda, familia, hermanos, discípulos, amigos y alumnos. Al revisar mi testimonio puedo darme cuenta del maravilloso plan de Dios para mi vida y quienes me rodean. El pan que Él nos ha dado se ha multiplicado de tal forma, que no sólo nos ha alimentado a nosotros sino a muchos más. También puedo entender que ese sencillo texto tiene una trascendencia tal en mi vida que es como el gen espiritual que Cristo puso en mi interior el día de mi nuevo nacimiento, ser uno que alimenta a la multitud, sin ser merecedor de tal privilegio. Como a Simón Pedro le dijo "No temas; desde ahora serás pescador de hombres" (Lucas 5:10b), me parece escucharlo diciéndome ya que eres un educador de ciegos, no seas más un ciego guía de ciegos, sino que de ahora en adelante abrirás los ojos de los que están en tinieblas.

Sólo al Señor Jesucristo, Maestro y Samaritano de la Humanidad, sea la gloria y la alabanza.



DISCURSO DE GRADUACIÓN SEMINARIO DE LA GRACIA.

GRADUACIÓN SEGUNDA PROMOCIÓN.
2009-2011




Amados misioneros y representantes de la Misión Internacional de la Gracia, profesores, hermanos seminaristas, queridas familias que nos acompañan:

Para quienes nos graduamos esta mañana y para todos los que participaron en nuestro proceso de capacitación ministerial, es sin duda un día emocionante.

Agradecemos en primer lugar a Dios por habernos brindado esta maravillosa oportunidad de desarrollo espiritual y mejor preparación para el servicio de la Iglesia.

La generosidad y valentía de la Misión Internacional de la Gracia y su fundador el Pastor David Kim, moderno apóstol de Jesucristo, han hecho posible que la fe del Evangelio alcance a las naciones más apartadas de la Tierra, siendo Chile una de ellas.

Agradecemos la amorosa entrega de los Misioneros Michael Kwak y su esposa Verónica, quienes a riesgo aún de su salud, no se detuvieron en la misión evangelizadora y permanecieron con su familia, hasta establecer el Seminario y la Iglesia de la Gracia en nuestro país.

Tampoco podemos dejar de agradecer a nuestros queridos Profesores, por su cariño, dedicación y esfuerzo al viajar desde los Estados Unidos y otros lugares del planeta, con el fin de impartirnos los tesoros del Evangelio. Jamás olvidaremos las hermosas personas que nos compartieron sus conocimientos, traspasando las barreras del idioma y la cultura con el amor de Jesús: los maestros y maestras Sangsoom Kim, Bonchul Koo, Yoo Bong Joe, Ida Kim, Jorge Goldstein, Young Sun Kim, Joel Park, Rosana Támola, John Kim, además de Michael y Verónica Kwak y el propio Pastor Kim.

Igualmente sentimos una profunda gratitud para con nuestros maestros chilenos, que con paciencia y sabiduría nos transmitieron sus conocimientos y experiencias. Nos referimos a los obispos Juan Díaz y  Emiliano Soto, y a los pastores Roberto Medina y Pedro Carvajal, quienes,  junto a sus esposas, además forman parte del equipo técnico y administrativo del Seminario. Vaya nuestro reconocimiento a ellos y hacia quienes les acompañan, una larga lista de personas comprometidas con la causa de Jesucristo.

Damos gracias, por último, a todos nuestros compañeros pastores y líderes, y a nuestras congregaciones, que tuvieron la comprensión y paciencia, para darnos la tranquilidad de poder dedicar parte del tiempo ministerial a nuestros estudios.

Amados hermanos:
En este mismo lugar, hace ya tres años, mi esposa y yo vivimos el encuentro espiritual AFA y fuimos impactados por el ministerio de nuestros hermanos coreanos. Habíamos leído acerca de la iglesia en Corea y sus revolucionarios métodos y ahora teníamos la oportunidad de aprenderlos de primera mano. Al emprender este desafío jamás imaginamos las beneficiosas consecuencias que esa decisión tendría para nuestra vida pastoral como para la Iglesia.

Me llaman profundamente la atención aquellas palabras de Jesús en que compara el Reino con “un mercader que busca buenas perlas”. Dice “que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró.” Mateo 13:45,46

Ustedes, pastores y líderes que han perseverado en este Seminario, hasta alcanzar el fin de sus estudios, son como buscadores de perlas. El conocimiento y la experiencia de Jesucristo es la mejor Perla que una persona puede hallar. Sin embargo cada uno debe transformarse en esa bella perla que es Jesús. Como el grano de arena que entra en la ostra se recubre de nácar y termina transformado en una hermosa y gran perla, asimismo ha sucedido con cada seminarista. Las diversas circunstancias que nos correspondió vivir y las disciplinas espirituales del programa, como levantarnos de madrugada a orar, cambiar ciertas actitudes, comprometernos económicamente, obedecer, estudiar, servir  a nuestros hermanos con humildad,  fueron el grano de arena que el Espíritu Santo utilizó para transformarnos en valiosas perlas recubiertos de Sus virtudes.

Amados hermanos y hermanas, el Evangelio es Cristo vivo en nosotros. Cada uno de los graduados  diga sí al Señor de la mies. Ahora sólo nos resta la tarea de aplicar lo que se nos ha enseñado y anunciar a otros el Evangelio de la Gracia de Dios y hacer de ellos bellas y santas perlas que un día podremos exhibir como galardón en nuestras coronas. Que el Señor les ayude y les bendiga.


Discurso pronunciado por el Pastor Iván Tapia Contardo, durante la Ceremonia de Graduación de la Segunda Promoción del Seminario de la Gracia, en Angostura de Paine, Chile, el día 7 de octubre de 2011.



martes, 14 de agosto de 2018

UNGIDOS PARA AMAR Y LIBERAR.


 


“cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret,
y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”
 Hechos 10:38

 

D
ios Padre estuvo siempre con el Hijo, Jesucristo Hombre, salvo cuando Éste cargó todas nuestras culpas y se inmoló por nosotros en la cruz, exclamando “...Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (San Mateo 27:46) 

El Padre le acompañó durante toda Su vida, en cada sanidad y milagro estuvo presente con Su gran misericordia. Jesús fue ungido por el Padre con Su Espíritu de Poder, Amor y Santidad. 

Del mismo modo acompaña a los cristianos en el cumplimiento de Su mandato: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. / Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” (San Mateo 10:7,8) 

Por el Espíritu Santo hemos sido ungidos para hacer las obras de nuestro Maestro.

martes, 1 de mayo de 2018

UNA SENCILLA LECCIÓN.


 
 

“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros,
así también haced vosotros con ellos;
porque esto es la ley y los profetas.”
San Mateo 7:12

 

 

L
a ley y los profetas eran los libros sagrados de los hebreos, lo que nosotros llamamos Antiguo Testamento. Todas las enseñanzas de esos libros las resume Jesús en esta sola frase: “todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”.  

Es decir: Traten a otros como te gusta que te traten a ti. Procurar agradar a los demás, poniéndome en su lugar es algo tan simple. En una relación de amor se puede comprender perfectamente: Damos al ser amado aquello que a nosotros nos agrada porque sabemos que así se sentirá feliz. ¡Qué buena forma de conocer al prójimo! Conociéndose a sí mismo. 

Me agrada que se dirijan a mi persona con buenas palabras, con delicadeza y sin insultos ni groserías; pues entonces haré yo lo mismo con mi familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc. Me gusta que me brinden ayuda cuando estoy cansado o cuando estoy en problemas, y si me quejo de dolor o fatiga me comprendan y no me regañen ni se burlen de mí; entonces cuando encuentre a un semejante con pesados bultos o metido en un problema, le ayudaré con su carga y le acompañaré amablemente para encontrar una solución. Cada persona sabe lo que le es grato, por tanto puede dar aquello al prójimo. 

Este gran libro llamado Biblia es pródigo en ejemplos y estilos de escritura, para que de una u otra forma, dada la diversidad de pensamientos y formas de sentir humanos, todos puedan aprender algo tan sencillo como “amar al prójimo como a sí mismo”.
 
 
 

UNA TAREA CONCRETA.


 
 

“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido,
sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”
San Marcos 10:45

 

 

N
uestro Líder y Maestro nos dejó ejemplo de cuál es nuestra misión en la Tierra. Él, Señor, Creador de todas las cosas, se puso al servicio del Hombre. Claramente lo demostró aquel día de su última cena pascual, cuando arrodillado a los pies de Sus discípulos, con una toalla y un lavatorio, procedió a lavar los pies de ellos, empolvados por el duro trabajo diario, el caminar en los senderos polvorientos de este mundo, cansados y sucios de pecado. Así están los pies de tanta gente, necesitada no de crítica ni regaños, sino de nuestra comprensión, ayuda, apoyo, en fin del amor del Maestro.  

Como “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” así también nosotros, Sus seguidores, no hemos sido dejados aquí para que nos adulen, agradezcan, aplaudan y sirvan, sino para ser sus servidores, sus prójimos. La gente no requiere tantas palabras como hechos coherentes, actos de sincero amor, obras buenas, como escucharles, aceptarles, comprenderlos, entregarles alguna palabra de orientación o sencillamente sonreírles.  

Jesús entregó Su vida para rescatar a muchos. Esos “muchos” están esperando que usted y yo le mostremos y demostremos el amor de Dios.

jueves, 22 de febrero de 2018

SEAMOS AGRADECIDOS CON NUESTROS TUTORES


“El que es enseñado en la palabra,
haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye.”
Gálatas 6:6
 


¡Cuán importante es conocer la voluntad de Aquél que nos pensó en la eternidad y luego nos creó para nacer y hacer toda una vida en esta tierra! No somos hijos del azar ni de la casualidad, sino de la voluntad y deseo de Uno que es eterno e inteligente, un amante Padre Celestial. Podemos conocer Sus pensamientos y Su voluntad para con Sus criaturas (seres humanos, animales, vegetales, minerales, etc.) leyendo ese manual de vida llamado La Biblia. En este libro sagrado usted podrá encontrar no sólo bellas y dramáticas historias, sino también poesía, reflexiones espirituales y consejos para la vida diaria.  

Pero como es un gran libro, una verdadera colección de escritos de muchos escritores a través de varios siglos, de culturas distintas a la nuestra, a veces es necesario que alguien más adelantado que nosotros en conocimientos espirituales, nos guíe en su comprensión e interpretación. Son una gran cantidad de escritores inspirados por un solo Autor. Doy gracias a Dios porque he tenido, desde mis inicios en el camino de Cristo, hermanos sabios y entendidos en la Palabra de Dios, que supieron enseñarme con amor y paciencia a comprenderla, pero sobre todo a practicarla. 

Si usted está siendo enseñado en la Biblia, sea agradecido con su maestro o tutor en el Evangelio y demuéstreselo con gestos que expresen esa gratitud. Será una forma práctica de decirle a Dios, a través de ese hombre o mujer: “Gracias Señor.”